Aprendiendo a hilar lana

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a un taller que me fascinó. Nos reunimos un grupo de personas muy interesantes en la casa-taller de Iria do Castelo, Castelo Studio, para aprender a hilar lana de la mano de Marta S. Trindade, de Velaivén.

Como puedes ver en las fotos que te muestro a continuación, el lugar es fascinante. Puso el marco ideal a un material tan ancestral como la lana y las técnicas y herramientas que sirven para trabajarla.

 

 

Me gusta mucho entrar en contacto con todas las disciplinas que tengan que ver con la producción textil artesanal, de hecho también me he acercado últimamente al tejido de tapices y el tinte con plantas y sustancias naturales. Estoy deseando encontrar el tiempo, o la calma, profundizar un poco más en ellas.

El trabajo con lana es, de todas estas técnicas, la que más se relaciona con mi propia historia familiar. Mi abuela, y un poco también mi madre, hilaban la lana que producían sus propias ovejas y en casa siempre ha habido mantas de lana zamoranas y colchones. Así que te puedes imaginar lo que me emocionó poder conocer un poquito de todo este proceso.

 

 

Marta nos habló de  las utilidades que tiene la lana en diferentes culturas, que van mucho más allá de la ropa de abrigo. Nos explicó cómo escogerla y prepararla para poder trabajar con ella, empezando por el lavado. Cómo irla “escarpullando”, como se dice en gallego, es decir, desenredarla para el cardado que vendrá a continuación. Y finalmente pudimos hilar un pequeño ovillo con el huso y crear un hilo doble con la parafusa.

Conocimos también otras herramientas, como la rueca manual y la mecánica y vimos cómo Marta hacía magia con ellas al extraer hilo de una nube de lana. Tengo que decir que no es un trabajo nada fácil. Hay que entender la fibra, llevarla por donde queremos sin forzarla. Hacerse amiga de ella. Eso es algo que siento que piden con todos los trabajos con hilos, y creo que ahí reside su misterio.

Y también hay que mover las manos con agilidad. Me parece increíble cómo las mujeres conseguían manejar el huso mientras se dedicaban a otras tareas del hogar, con niños en brazos o incluso mientras caminaban.

Tuvimos también una pequeña introducción al proceso del teñido de la fibra con productos naturales: cebolla, pieles de nueces verdes, aguacate… Ya te dije que esto me llama, me llama…

Fue un día en el que parece que el tiempo volvió un poco atrás, a hacer lo que nuestros ancestros. En la aldea, todos reunidos alrededor de la chimenea y durante un rato también de la mesa, compartiendo historias, con el calor del perro Rocco a nuestros pies.

 

 

¿Has vivido alguna vez una experiencia parecida, de conexión con materiales y técnicas ya casi olvidadas? Cuéntame, cuéntame…

Un abrazo,

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