Cómo me desorganizo

Últimamente estamos rodeados de blogs, libros, apps, agendas… que nos ayudan a organizarnos mejor, a enfocarnos para lograr nuestros objetivos. Yo he sucumbido a esa fiebre, aunque en realidad es algo que llevo intentando mejorar en mi vida desde hace tres o cuatro años. Me he aficionado a algunos sistemas, de los que ya te hablaré en otro post y estoy muy contenta y también más creativa. Pero no he conseguido solucionar mi problema más importante: llevarlo todo al día.

Me dirás que no es que ese sea mi problema más importante, que es el de todo el mundo. Vamos, que es EL PROBLEMA.

Si soy objetiva conmigo misma, nunca he dejado de entregar algo en fecha, ni se me ha pasado nada realmente importante. Pero tengo la sensación de que lo hago todo bajo estrés, con la sensación de no llegar y de que siempre quedan flecos. No consigo disfrutar del camino, porque creo que todo podía haberlo hecho de otra manera, con más regularidad, con más calma.

Y me dirás que la vida es así. Que los humanos funcionamos mejor bajo presión. Y quizás tengas razón, pero yo aspiro a que las cosas fluyan y, como dije antes, a disfrutar más del camino.

Te cuento esto para explicarte por qué hace tanto que no publico por aquí, a pesar de que mi intención no era hacer esta parada. Ya sabes, si has leído mi pestaña de Sobre mí, que reparto mi tiempo entre mi actividad creativa y ser profesora en un instituto. El mes de septiembre empezó el curso y sabía que iba a estar unos días sin poder dedicarme a nada más que poner las cosas en marcha. Lo tenía calculado y había planificado algunas publicaciones en función de ello (sin la función de programar del blog yo no podría vivir!). Había empezado alguna pieza para poder coser sin pensar demasiado, mientras descanso, en el sofá, frente a la pantalla. Pero aún así, todo se desorganizó. Pasaron más semanas de las esperadas trabajando en la organización del curso, se acabaron los post programados, lo que tenía empezado para coser, las fotos editadas… y el trabajo creativo quedó en suspenso.

Y me pregunto cómo después de 21 años de trabajo (21!!!! Ooooooohhhh, ni yo misma me lo creo…) el principio de curso me sigue atropellando. A pesar de todos mis sistemas de organización, mis agendas y mis apps. Después de haberle dado unas cuantas vueltas, creo que entiendo a qué se puede deber y he estado trabajando de otra manera, para intentar ponerle remedio. Pero siento que me quedan cosas básicas por aprender.

Me gustaría saber cómo lo ves tú. ¿Te sientes como yo, con la vida en obras, de vez en cuando? ¿Crees que esta sensación de ir siempre a remolque, de no llegar, es el mal de nuestros tiempos? ¿O crees que a veces fallamos en lo básico y nos dejamos llevar por cantos de sirena que no nos ayudan nada en nuestro día a día?

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