Michelle Kingdon: el arte del bordado

Hoy te traigo al blog a una artista que me fascina desde hace tiempo, la bordadora Michelle Kingdon.

Preparando este post me he dado cuenta de que aunque sus obras hablen por sí solas, es muy interesante leer cómo ella misma describe su trabajo, su evolución, el proceso de sus obras para entender la profundidad que encierran.

Las escenas que crea responden a un cuerpo de trabajo que empieza conectando con lo más íntimo y lo doméstico y últimamente está evolucionando hacia un arte que reflexiona sobre los sucesos políticos y sociales del mundo que la rodea estos últimos años. Tal como ella misma dice “A medida que nuestra política crece cada vez más dividida e inimaginablemente cruel, los ecos perturbadores del pasado se están haciendo más evidentes”. Leer esto me ha hecho entender el aire de melancolía que impregna sus bordados, y el sentido de piezas como la siguiente que ves a continuación.

The Height of Folly

Michelle describe sus obras como “una exploración de paisajes psicológicos”. Le interesan la identidad y las relaciones y cómo nuestras percepciones, particularmente filtradas a través de la lente de nuestra mentalidad, le dan forma a nuestra realidad.

Algo en lo que me siento identificada con ella es la tensión que se origina al confrontar los opuestos: anhelo y limitación, expectativas y pérdidas, pertenencia y alienación, realidad e ilusión… En mi opinión, gran parte del trabajo artístico se basa en la exploración de conceptos opuestos y que a la vez encontramos como inseparables.

We grow rings – But waking up was useless

Todo este trabajo de reflexión artística tan profunda de Michelle parece que entra en contradicción con la técnica y los materiales que ha elegido para darles forma. Una vez más, los opuestos… Cuando le preguntan respecto a esto contesta con unas palabras muy interesantes:

El bordado viene con mucho equipaje. A menudo ha sido descartado y pasado por alto; percibido como decorativo, una artesanía de niña de escuela, fastuosamente pasada de moda, pequeña. Y eso es precisamente lo que me atrajo de él.
Si bien hay un lustre y un linaje inherentes a la costura, tiene una belleza frágil e incómoda, que me parece convincente, cruda y honesta. Su calidad táctil no solo habla de la costurera que hay en mí, sino que también me conecta con el recuerdo de tantas mujeres con historias enterradas en el hilo que me precedió.
Living no relics
Precisely Red
Cada una de sus piezas está conceptual y técnicamente muy planificada y pensada en cuanto al uso del color, la textura, el claroscuro y la composición. Me parecen muy interesantes su uso de los espacios vacíos y de la simetría como esquema compositivo.

Elige utilizar puntadas sencillas, lineales, que ponen énfasis en la forma representada y no en el lenguaje técnico del bordado. En todo esto se nota su formación artística y el dominio que tiene del dibujo y creo que la hacen destacar tremendamente sobre la mayoría de los bordados que vemos en la actualidad. Cada vez intenta desprenderse más de las puntadas de bordado correctamente ejecutadas y dice que deshace partes de sus obras que le parecen demasiado “bonitas” o demasiado rígidas.

A lingering trace – The granting of wishes

 

Even now… even sleeping

 

Still as a statue (detail) – As plain as day (detail)

 

The stars were long gone

 

Puedes seguir el trabajo de Michelle Kingdom en su página web, y su cuenta de Instagram: @michelle.kingdom. Si quieres leer más sobre ella, te recomiendo este artículo de TextileArtist.org y éste otro en el que muestra con detalle el proceso de trabajo de una de sus obras.

Y si te has perdido mis anteriores posts sobre artistas textiles podrás encontrar todos en este enlace.

Espero que te haya gustado el trabajo de esta bordadora tanto como a mí. Cuéntame si ya la conocías y si alguna de sus palabras ha resonado en ti.

 

Un abrazo,

 

 

 

 

 

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